PERSONAJES BOLIVIANOS

HILARIÓN DAZA GROSELLÉ 
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Nació en Sucre el 14 de enero de 1840 y falleció en Uyuni, 27 de febrero 1894. Fue un militar y dictador boliviano. Ingresó muy joven a la carrera de las armas, donde realizó un notable desempeño, en 1870 inició su carrera política sublevándose contra su protector, Mariano Melgarejo y, tras el asesinato del presidente Agustín Morales en 1876, asumió el poder. Fue confirmado como Presidente Constitucional, en virtud de la dictación de la Constitución de 1878 para un mandato de 4 años. Firmado en 1873 con la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, aún no estaba vigente, porque de acuerdo a la constitución boliviana, los contratos sobre recursos naturales debían aprobarse por el congreso. Ello se hizo por la Asamblea Nacional Constituyente boliviana mediante una ley, el 14 de febrero de 1878, a condición que se pagara un impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado por la compañía. De acuerdo a Chile, el cobro del impuesto de 10 centavos sobre quintal exportado violaba el artículo IV del tratado de 1874. Por ello, dicho impuesto encontró una gran resistencia de parte de los propietarios de la empresa afectada, y una cerrada defensa de su causa por parte del gobierno de Santiago, iniciando un conflicto diplomático. En la crisis resultante participó el Perú, que envió un Embajador Especial y Plenipotenciario a Santiago para tratar de evitar una posible guerra, mediante la negociación. El tratado indicaba que las controversias que diere lugar "la inteligencia y ejecución del Tratado" debían someterse a arbitraje. El 17 de noviembre de 1878 el gobierno de La Paz le ordenó al prefecto del departamento de Cobija que hiciera efectivo el impuesto de 10 centavos establecido por la ley de 14 de febrero. Posteriormente, en 1 de febrero de 1879 el gobierno de Hilarión Daza rescinde el contrato, suspendiendo los efectos de la ley de 14 de febrero de 1878, y decide reivindicar las salitreras ocupadas por la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta y rematar estas últimas, para cobrar los impuestos impagos desde febrero de 1878. El remate estaba programado para el 14 de febrero de 1879. En 1879, al iniciarse las acciones bélicas de Chile, Daza exigió al Perú apoyo en cumplimiento del Tratado que había firmado en 1873. Tras la retirada de Camarones en noviembre de 1879, fue destituido de la jefatura de la guerra.
EDUARDO ABAROA HIDLAGO abaroa.jpg Es uno de los mayores héroes bolivianos de la Guerra del Pacífico (1879-1884), que tuvo como contendientes a Chile por un lado, y a Perú y Bolivia por el otro. Realizó sus primeros estudios en la escuela del pueblo. Siendo mayor adquirió conocimientos de teneduría de libros y contabilidad. Fue miembro del Concejo Municipal de San Pedro de Atacama. Cuando estalló la guerra trabajaba en una mina de plata, tenía su propio negocio. Su trabajo lo llevó a Calama y allí, sin duda alguna, se alistó como voluntario. Fue el primero de los civiles en ofrecerse como voluntario a don Ladislao Cabrera. Se convirtió en su brazo derecho para los preparativos de la defensa. La primera biografía del héroe la escribió el coronel chileno Villagrán en 1880, quien se refiere a él de la siguiente manera: "No investía carácter militar, pero era boliviano y sobre todo un buen patriota". Abaroa fue abatido por el Ejército chileno. Murió peleando y se lo recuerda por su célebre frase: "¡Que se rinda su abuela… Carajo!"
JUAN LADISLAO CABRERA VARGAS Nació en Totora, provincia Carrasco, el 23 de mayo de 1830. Hijo de Mariano Cabrera y Manuela Vargas. Se graduó como abogado en Arequipa, donde formó su familia con Petronila Vásquez. Se destacó también como periodista y profesor de literatura. Fue nombrado prefecto de Cobija durante el gobierno de Jose Maria de Acha, siendo destituido de este cargo por el presidente Mariano Melgarejo. Se quedó a residir en Calama. Había llegado, a sus 49 años, a Calama donde ejercía el cargo de forense cuando se produjo la ocupación chilena.Tras la derrota de la Batalla de Calama , Cabrera marchó a Chiu Chiu con los sobrevivientes y de ahí a La Paz, donde ocupó altos cargos públicos. Fue embajador y en 1881 presidente interino de Bolivia, cuando Narciso Campero viajó a Perú. Ladislao Cabrera murió en diciembre de 1921. Fue un personaje muy importante en la defensa de Calama. Enterado del asalto de Antofagasta por parte del ejército chileno, organizó la defensa de Calama junto al subprefecto Fidel Lara y a Eduardo Avaroa. Cabrera logró reunir 135 bolivianos con los que se enfrentó al ejército enemigo. Al ultimátum chileno, respondió con altivez: “Que sepan los chilenos que los Bolivanos no preguntamos cuantos son para presentarles batalla”. Ante el ejercito chileno que habia pedido la rendicion de casi 100 civiles mal armados. NARCISO CAMPERO

Don Narciso Campero fue el Vigésimo Presidente de Bolivia. Nació el 29 de octubre de 1813 en Tojo (Tarija). Aunque estudió leyes en la universidad de Chuquisaca, abrazó pronto la carrera militar. Participó en las victoriosas campañas de la Confederación crucista y en la batalla de Ingavi. Sus estudios militares en Francia en la famosa escuela de Saint Cyr, lo rodearon de gran prestigio en el país. Tras diez años en Europa, retornó para apoyar a Linares, lo que le valió el destierro en el gobierno de Achá. Aliado de Melgarejo al inicio del gobierno de éste, rompió luego con el Presidente teniendo nuevamente que exiliarse en el Perú y luego, Argentina. Bajo la presidencia de Morales, volvió a viajar a Europa como Ministro Plenipotenciario, al mismo tiempo que gozaba su luna de miel.
Se retiró a sus actividades privadas al regresar del viejo continente, pero al recibir la noticia de la Guerra con Chile, dejó su hogar para presentarse inmediatamente a las filas. Se ha dicho que fue el primero en levantar la bandera de Bolivia y el último rn deponerla. Le cupo en la Guerra del Pacifico el amargo protagonismo de conducir la errática quinta división, formada por batallones del sur de su país. Concentró sus fuerzas en Cotagaita esperando los fusiles que con que debía armar a su tropa. Las armas y municiones no se recibieron hasta julio de 1879 y la munición resultó defectuosa. Así y todo, avanzó con sus tropas dispuesto a atacar Calama. Falto de víveres y abrigo, enfermos su soldados y algunos muertos de frío, decidió Campero regresar retirándose a Tomaté único punto favorable en aquel desierto. Se ha dicho que durante su permanencia en Francia Campero había hecho una campaña en Algeria. De poco le sirvió la experiencia estratégica con esta tropa indisciplinada y falta de recursos, la enorme diferencia que habrá observado, lo convenció que la única solución era una retirada. Desde allí, la Quinta División se convirtió en la "división invisible." Se le llamó " la israelita" pues vagaba en el desierto. La verdad es que Campero no pudo o no quiso arriesgarse a cruzar el desierto, traspasar la cordillera y unirse a las tropas peruanas. Se ha acusado a Campero de no prestar sus fuerzas para la batalla de San Francisco, pero no pudo moverse desde Tomaté por falta de recursos.
La deposición de Daza en La Paz fue seguida por la organización de una Junta, pero en Oruro se proclamó como Presidente a Campero. La llegada de algunos derrotados de San Francisco exacerbó la situación y la unidad nacional se quebró, pero las tropas del ejército regular que quedaban en la capital impusieron, el gobierno de Campero. El nuevo presidente llamó a elecciones parlamentarias, anunció que ejercería el mando sólo hasta el término de la contienda y asumió sus labores el 6 de febrero de 1880. Campero juntó cuatro batallones, dos en La Paz, uno en Oruro y un cuarto de la 5ª división. Vergonzosamente, tres de estos batallones marcharon sobre la capital al mando del coronel Silva para deponer a Campero. El presidente con un solo batallón, el Victoria, los desbarató a la entrada de La Paz. Se aseveró entonces que este motín había sido preconcebido con Chile. Reestablecido el orden, ordenó tres batallones a Tacna y el 19 de abril llegaba personalmente al teatro de operaciones a hacerse cargo del ejército boliviano.
En Tacna conferenció con Camacho que estaba dispuesto a ocupar Sama y dar allí la batalla definitiva contra el invasor. Pero prevaleció la opinión del general peruano Lizardo Montero y el ejército aliado salió el 2 de mayo a ocupar las posiciones del Campo de la Alianza. La falta de agua los obligó a dejar las posiciones y regresar a Tacna el 5 de mayo. Inexplicablemente no se había efectuado reconocimiento alguno del enemigo. Campero trató de convencer a Montero de esta imperiosa necesidad pero no le fue posible. Se ha dicho que Campero, gran patriota, valiente y audaz, era a la vez un hombre pragmático, inteligente y de un sentido común extraordinarios, se dio cuenta que la batalla estaba perdida de antemano que lo mejor sería regresar a Bolivia en cuyo futuro estaban todas sus ideas y sus atenciones.